Sergio Felipe Garcia Hernández
11 Noviembre 2017•Actualizar: 12 Noviembre 2017
El Gobierno brasileño informó que se puso en vigencia una reforma laboral impulsada por el presidente Michel Temer que se establece como la primera reglamentación en ese campo desde 1943.
La nueva reforma reconoce los pactos del empleador con sus trabajadores por encima de la legislación, avala la firma de contratos con tiempos intermitentes y permite que las vacaciones sean seccionadas hasta en tres momentos del año.
La reforma admitida por el Parlamento brasileño también indica que si un trabajador pierde una demanda laboral tendrá que pagar los costos del proceso, tanto al juez como a la empresa, y destaca que el monto de la indemnización por despido no dependerá del salario del empleado. La nueva norma modificó el tiempo del preaviso de un despido de 30 a 15 días.
Temer aseguró que con la reforma la economía “va a seguir creciendo y vamos a recoger los frutos de la nueva ley laboral con más empleo”.
El mandatario destacó que durante su Gobierno propuso una agenda que consiste en un conjunto de reformas estructurales que tiene como fundamentos “el equilibrio fiscal, la responsabilidad social y el aumento de la productividad”.
El viernes se presentaron manifestaciones contra la nueva norma, convocadas por las centrales sindicales del país. Los movimientos aseguraron que la reforma disminuye los beneficios de los trabajadores, aumenta la precariedad en el país y facilita los despidos.
Unos 200 municipios se vieron afectados por las protestas. Santa Catarina, Río de Janeiro, Sao Paulo, Paraná, Minas Gerais, Brasilia, Pernambuco, Bahía y Rio Grande do Sul sufrieron millonarias pérdidas en su comercio por las manifestaciones.
El desempleo en Brasil afecta a unas 13 millones de personas, traducido en una tasa de 12,4%. Los índices de desocupación llegaron a la cifra récord de 13,7% en marzo de este año.