Ana Maria Castro Castro
24 Noviembre 2017•Actualizar: 25 Noviembre 2017
La masiva migración de venezolanos hacia Colombia obliga a este país a pensar en mejores políticas migratorias. La construcción de campamentos de paso puede ser una vía para dar refugio temporal a quienes vienen huyendo de la crisis en Venezuela, pero se requieren soluciones más estructurales.
En octubre, el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur) entregó a Colombia una donación de 500 carpas tipo familiar y 165 rollos de polietileno, como parte de una estrategia de pre-posicionamiento que diseñó el Gobierno en conjunto con los organismos internacionales.
“Esta donación refuerza la preparación que realiza la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD) para un aumento del flujo de connacionales y venezolanos ingresando al país”, le dijo Jozef Merkx, representante de Acnur Colombia, a la Agencia Anadolu.
Según el Gobierno colombiano, 11 entidades están articuladas para la prevención de una eventual crisis de atención humanitaria en la frontera colombo-venezolana.
“Hasta el momento no se presenta crisis en la atención humanitaria que se está desplegando y se continúa trabajando para atender a los colombianos y venezolanos que cruzan por este territorio fronterizo”, mencionó el director de la UNGRD, Carlos Iván Márquez, a través de un comunicado.
Según el último balance de Migración Colombia, con fecha del 26 de octubre de este año, en el territorio colombiano hay 470.000 ciudadanos venezolanos. De ellos, 202.000 están de forma regular o legal en el país y 67.000 son beneficiarios del Permiso Especial de Permanencia (PEP), con el que pueden trabajar, estudiar y afiliarse a la seguridad social hasta por dos años.
Sin embargo, en una frontera tan porosa y extensa como la colombo-venezolana, que tiene más de 2.200 kilómetros y múltiples pasos y trochas no oficiales, es posible que las cifras y los desafíos sean mayores. Como dijo en julio de este año el director legal de Acnur para las Américas, Juan Carlos Murillo, se podría hablar hasta de un millón de venezolanos en territorio colombiano.
En Colombia hay un total de siete puntos fronterizos formales con Venezuela: uno en la Guajira, tres en Norte de Santander, uno en Arauca, uno en Puerto Carreño y otro en Puerto Inírida. Por estos pasos fronterizos ingresan diariamente 35.000 personas desde Venezuela y salen, al final del día, 33.000 por el mismo lugar.
“Hay un promedio de 1.500 a 2.000 personas que están entrando con pasaporte venezolano. La ley colombiana los faculta para estar 90 días en Colombia, con la posibilidad de prorrogar otros 90 días, con un total de 180 días”, le comentó Juan Manuel Caicedo, vocero de Migración Colombia, a la Agencia Anadolu.
Llama la atención que el reporte de esta entidad indica que la salida de venezolanos desde Colombia a terceros países se ha venido incrementando, principalmente hacia Perú, Panamá, Ecuador, Chile y México.
“En el 2016, por el puente de Rumichaca, que conecta a Colombia con Ecuador, salieron un total de 33.000 venezolanos en todo el año, un promedio de 2.750 al mes. Mientras que este año, en los primeros nueve meses, han salido un total de 130.000, un promedio de 15.000 venezolanos al mes, por el mismo paso”, dijo Caicedo, quien agregó que esta cifra equivale a un incremento anual de 550%.
Lecciones aprendidas
El representante de la Acnur para Colombia, quien trabajó por varios años con refugiados sirios en Irak y Turquía, comentó que de estas experiencias en Oriente Medio, la principal lección aprendida es que, para ayudar a los refugiados, hacer campamentos no es la mejor opción.
“Nuestra donación de carpas se hace pensando en la necesidad que podría tener Colombia de crear campamentos de paso, donde los venezolanos puedan descansar dos o tres noches, pero el país necesita una respuesta en los contextos urbanos, que es el paso final de los inmigrantes”, comentó Merkx.
Como ejemplo, está el caso de los refugiados sirios en Turquía. Según datos oficiales de la Presidencia de Gestión de Desastres y Emergencias del Gobierno Turco (AFAD), en ese país hay un total de 3.320.814 refugiados sirios, y de ellos tan solo 228.346 están ubicados en campamentos en territorios cercanos a la frontera entre Turquía y Siria; el resto migran a las ciudades para buscar trabajo y vivienda por su propia cuenta.
Otra situación que preocupa a las autoridades y la Acnur es el tema de la discriminación y el aumento de la xenofobia por parte de los colombianos hacia los venezolanos.
“Necesitamos hacer una gran campaña en medios de comunicación para explicarles a los ciudadanos colombianos que los venezolanos están llegando al país no por gusto sino por necesidad. A muchos se les olvida que la situación era al revés unas décadas atrás”, agregó Merkx.
El representante de la Acnur mencionó que esta situación es nueva para Colombia porque anteriormente era un país expulsor y no receptor, pero ahora, con la crisis política, la inflación y el salario mínimo en Venezuela, sus ciudadanos se ven obligados a migrar.