Michael Hernández
12 Julio 2019•Actualizar: 12 Julio 2019
El gobierno de Estados Unidos sancionó este jueves a la Dirección General de Contrainteligencia Militar de Venezuela (DGCIM) por la muerte del capitán de la Armada, Rafael Acosta Arévalo, mientras estaba bajo arresto.
La familia de Acosta Arévalo alegó que él fue brutalmente torturado hasta la muerte mientras se encontraba bajo la custodia de la DGCIM, luego de que el Gobierno venezolano lo acusara de estar involucrado en un supuesto complot para asesinar al presidente de Venezuela, Nicolás Maduro.
Los restos del capitán fueron enterrados el miércoles, pese a la oposición de los integrantes de la familia, quienes querían una autopsia independiente y han instado a una investigación de la ONU sobre su muerte.
"El arresto por motivos políticos y la muerte trágica del capitán Rafael Acosta fue injustificada e inaceptable", dijo el secretario del Tesoro, Steven Mnuchin, en un comunicado.
"El Departamento del Tesoro se ha comprometido a poner fin al tratamiento inhumano del régimen de Maduro contra los opositores políticos, los civiles inocentes y los miembros de las fuerzas armadas en un esfuerzo por suprimir la disidencia", señala el comunicado.
La muerte de Acosta Arévalo "es solo la muestra más reciente de brutalidad llevada a cabo por una agencia notoria por sus métodos violentos", dijo el Tesoro.
Como resultado de la designación de la dirección, todos los bienes y activos que la DGCIM tenga directa o indirectamente bajo jurisdicción de Estados Unidos serán congelados y las personas en la nación norteamericana tienen prohibido realizar negocios con la agencia venezolana.
La economía venezolana ha estado en un declive precipitado después de una desaceleración mundial en el precio del petróleo crudo, la principal exportación del país.
Cerca de 5.000 personas salen de Venezuela todos los días debido a la "inestabilidad e incertidumbre" en medio de una crisis sobre la presidencia y la economía, y tres millones de venezolanos ya han abandonado el país desde 2015, según la agencia de la ONU para los refugiados, ACNUR.
*Juan Felipe Vélez contribuyó con la redacción de esta nota.