Ali Jawad; Ibrahim Saleh
15 Agosto 2017•Actualizar: 16 Agosto 2017
El primer ministro iraquí, Haidar al-Abadi, mantuvo conversaciones este martes con una delegación kurda acerca del referendo sobre la secesión de la región kurda del norte de Irak.
El referendo de septiembre, que será considerado no vinculante, llevará a los residentes de la región a las urnas para decidir si declaran la independencia del gobierno central de Irak o permanecen bajo su control.
Por su parte, Bagdad rechaza esta consulta, diciendo que podría afectar negativamente la lucha en curso de la región contra el grupo terrorista Daesh.
El gobierno iraquí también afirma que el voto violaría la Constitución de Irak de 2005 y que “no beneficiaría política o económicamente a los kurdos de la región”.
En un comunicado, la oficina de medios de al-Abadi indicó que el primer ministro iraquí pidió que se resolvieran las cuestiones pendientes a través del diálogo.
La reunión emprendió esfuerzos conjuntos por parte del gobierno federal y la región kurda en la lucha contra Daesh, dijo el comunicado.
También afirmó que “la reunión promovió un diálogo franco y profundo sobre la activación de mecanismos para resolver problemas pendientes en un ambiente positivo”.
A pesar de las repetidas reuniones, Bagdad y la región kurda no han resuelto varias cuestiones pendientes, como las disputadas zonas ricas en petróleo y los salarios de las fuerzas kurdas Peshmerga.
El miembro de la delegación kurda, Saadi Birah, por su parte, dijo que el primer ministro iraquí fue “flexible” durante la reunión.
Birah señaló que la gente de la región kurda “ha llegado a una conclusión sobre la necesidad de celebrar el referendo sobre la independencia de Irak”.
El funcionario dijo que la delegación kurda ha expresado su preocupación durante la reunión sobre el futuro de Irak.
Turquía rechaza el referendo previsto, insistiendo en que la estabilidad de la región está inextricablemente ligada al mantenimiento de la integridad territorial de Irak.
Estados Unidos, por su parte, también ha expresado su preocupación por el hecho de que el referendo podría servir como una “distracción” de otras cuestiones regionales apremiantes, especialmente la lucha contra el terrorismo y la estabilización política de Irak.