Más de la mitad de los USD 76.000 millones de la ayuda militar estadounidense entregada a las fuerzas de seguridad afganas es “saqueada o extraviada”, según le dijo un oficial retirado de los servicios de inteligencia a la Agencia Anadolu.
Desde que EEUU empezó a entrenar y proveer a la Policía y al Ejército en el 2002, más de USD 76 mil millones han sido gastados en seguridad afgana, según un reciente informe de la Oficina de Responsabilidad Gubernamental (GAO, por sus siglas en inglés).
Sin embargo, Kabul Khan Tadbeer, exoficial de la inteligencia afgana y analista de seguridad, dijo que hay “una corrupción descarada”, porque han robado grandes proporciones de dinero y armamento.
“Las fuerzas internas que tomaron el poder después de la caída del régimen talibán organizaron milicias privadas e incluso usurparon numerosas armas y municiones que aún no han sido tenidas en cuenta en los reportes”, dijo.
Tadbeer pidió una mayor rendición de cuentas en Washington y Kabul para denunciar la corrupción y dijo que los afganos merecían saber dónde había ido a parar la ayuda estadounidense.
“Si no hubiera corrupción, el equipo militar actual, valorado en 76.000 millones de dólares, sería suficiente para nosotros durante los próximos 40 años”, dijo a la Agencia Anadolu.
“Pero en este momento nuestras fuerzas de defensa y seguridad no tienen ni la mitad de eso, ya que la mayor parte ha sido robada”, agregó Tadbeer.
La corrupción entre las fuerzas de seguridad afganas ha llevado al presidente Ashraf Ghani a establecer el Centro Judicial para la Lucha contra la Corrupción, así como el Consejo Nacional de Adquisiciones, para supervisar los principales contratos del sector público.
Un exjefe de policía en la provincia sur de Helmand fue recientemente condenado a tres años de prisión por vender los puestos de jefe de distrito de policía y nombrar oficiales "fantasma" para poder recibir los salarios.
Armas pequeñas
Estados Unidos estableció el Fondo de las Fuerzas de Seguridad de Afganistán en 2005 y ha asignado cerca de USD 66.000 millones desde ese entonces, según el Departamento de Defensa de Estados Unidos. Para abril, todo ese dinero, menos 5.000 millones de libras esterlinas, ya había sido distribuido.
La auditoría de la GAO dijo que la mayor parte de los fondos (más de £ 26.000 millones) se gastó en "sostenimiento", salarios, municiones, mantenimiento de equipos, tecnología de la información y ropa.
Unos £ 18.000 millones fueron gastados en transporte, proyectos de infraestructura, operaciones y capacitaciones, según el reporte.
Entre las municiones suministradas a las fuerzas afganas por Estados Unidos había 600.000 armas pequeñas como pistolas y rifles; 163.000 radios; 76.000 vehículos, incluyendo 22.000 Humvees; y 30.000 piezas de equipo para la eliminación de bombas.
Cerca de 16.000 artículos de inteligencia y vigilancia, como aviones no tripulados, y 208 aviones, incluyendo 110 helicópteros, también fueron proporcionados.
Otro analista de seguridad, el exbrigadista Mohammad Arif, dijo que las armas pequeñas eran fácilmente robadas y vendidas en el mercado negro. Tal armamento a veces termina en manos de militantes que luchan contra las fuerzas de seguridad.
"Las armas pequeñas, en su mayoría pistolas, casi siempre terminaban en manos criminales y de la mafia en los principales centros urbanos", dijo.
La GAO anotó que, a pesar del alto nivel de gasto, Estados Unidos aún no había logrado su objetivo principal: permitir a las fuerzas de seguridad afganas operar de manera independiente.
El portavoz del presidente Ghani, Dawa Khan Menapal, dijo a la Agencia Anadolu que la lucha contra la corrupción sigue siendo una prioridad para el gobierno.
"La razón de la creación del Centro Judicial para la Lucha contra la Corrupción es frenar la corrupción, evitar que se repita en el futuro y buscar los responsables de lo que ocurrió en el pasado", concluyó.
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