La crisis que se desató en el golfo arábigo a principios de junio parece estar enfriándose luego de que varios países, incluyendo Turquía, llamaran al diálogo y a buscar una solución diplomática.
Los Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudita, Egipto y Bahréin cortaron relaciones diplomáticas con Catar, acusando a Doha apoyar, incitar y financiar el terrorismo en los países árabes.
Los cuatro Estados impusieron un bloqueo marítimo, aéreo y terrestre a Catar y le presentaron una lista de demandas.
Catar, un aliado clave de los EEUU en el golfo, y la sede de la base militar más grande de este país en Oriente Medio, niega rotundamente las alegaciones en su contra y considera el bloqueo como una violación del derecho internacional.
Doha también dijo que de mantenerse el bloqueo se debilitaría la capacidad regional de luchar contra el grupo terrorista Daesh.
Durante los primeros días de la crisis el presidente de los EEUU, Donald Trump, mencionó que Catar “históricamente ha sido un financiador del terrorismo de alto nivel”.
No obstante, a mediados de junio los EEUU aprobó la venta de aviones caza F-15 a Catar por un valor de USD 12 mil millones.
Al mismo tiempo, el Pentágono dijo que la venta “proveería a Catar con tecnología de punta e incrementaría los esquemas de cooperación en seguridad e interoperabilidad entre los EEUU y el país del golfo”.
Acción militar
La crisis llegó a tal punto que se consideró posible una intervención militar saudí en contra de Catar. Cuando se le preguntó sobre el tema al ministro de relaciones exteriores saudí, Adel al-Jubier, este simplemente respondió con un “espero que no”.
Aunque la retórica de Trump inicialmente parecía presionar a Catar, el Departamento de Estado, al mando de Rex Tillerson, más tarde se mostró dispuesto a buscar la calma entre sus aliados árabes.
El 20 de junio Heather Nauert, portavoz del Departamento de Estado, comentó que Tillerson había hecho más de 20 llamadas telefónicas desde el inicio de la crisis y había pedido aligerar el bloqueo durante una visita a la región, argumentando un posible daño a la alianza encabezada por su país en contra de Daesh.
Diálogo
A finales de junio, los ministros de relaciones exteriores de los cuatro países que impusieron el bloqueo se reunieron en Manama, capital de Bahréin, e hicieron un llamado al “diálogo condicionado”.
“Los cuatro [Estados] están listos para el diálogo con Catar bajo la condición de que anuncie sus sinceras intenciones de cesar su financiación al terrorismo y al extremismo, su compromiso en no interferir en los asuntos de política exterior de otros países y responder a las 13 demandas que se le presentaron”, dijeron en un comunicado tras la reunión.
A mediados de julio le estaban pidiendo a Doha aceptar un marco, basado en seis principios amplios, alrededor de los cuales se llevarían a cabo las futuras negociaciones.
El emir de Kuwait, Sheikh Sabah al-Ahmad al-Jaber Al Sabah, cuyo Gobierno se involucró en ponerle fin a la crisis, como iniciativa envió un mensaje a los líderes de los cuatro países que impusieron el bloqueo.
Por su parte, el rey Salman de Arabia Saudita, cuyo país es el único que comparte una frontera terrestre con Catar, ordenó a las compañías de su país resumir el comercio. La semana pasada ordenó a las autoridades permitir el ingreso al reino de peregrinos provenientes de Catar, quienes realizan el Hajj (peregrinaje anual a la ciudad de Meca, uno de los cinco pilares del islam), e incluso ofreció hospedarlos en la ciudad sagrada a expensa propia. Turquía, aliado histórico de Catar, ha mantenido su apoyo al pequeño emirato a la vez que apela a los otros Estados para ponerle fin a la crisis.
Una gran cantidad de apoyo humanitario, e incluso tropas, fueron enviadas a Catar y se llevaron a cabo ejercicios militares conjuntos, mientras el parlamento en Ankara aprobaba de manera apresurada acuerdos de cooperación militar.
El presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, envió una delegación de alto rango al golfo a finales de julio, incluyendo al ministro de relaciones exteriores, Mevlut Cavusoglu, el ministro de economía, Nihat Zeybekci, el ministro de energía, Berat Albayrak, el general Hulusi Akar, comandante militar y el jefe de inteligencia, Hakan Fidan.
Las reuniones entre el Rey Salman de Arabia Saudita, Sheikh Sabah de Kuwait y el Emir de Catar, Sheikh Tamim bin Hamad Al Thani se enfocaron en “resolver la crisis mediante el diálogo y la diplomacia”, dijo Erdogan en su retorno a Turquía.
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