Un reporte oficial de la Fiscalía General de la Nación en Colombia reveló que disidentes de la guerrilla de las Farc tienen el control de muchas de las regiones donde se cultiva coca en el país.
En total, el número de disidentes que anteriormente pertenecía a las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (Farc) se contabiliza en cerca de 500, aunque el número presentado por la Fiscalía General es cuestionado por las fuerzas armadas colombianas, que dicen que en realidad es cercano a los 700.
Mientras las Farc oficialmente firmaron el proceso de paz con el gobierno colombiano en 2016 y empezaron a desmovilizarse y reintegrarse a la sociedad en 2017, varios grupos disidentes localizados en zonas donde tradicionalmente se cultiva la coca en departamentos como Meta, Cauca, Caquetá, Valle y Guaviare se han convertido en bandas criminales que buscan controlar los corredores estratégicos de transporte de cocaína en los países vecinos de Brasil, Perú, Ecuador y Venezuela.
“Si vamos atrás en la historia de las Farc, veremos que siempre han estado presentes en el corredor de los Farallones y en los municipios de Jamundí y Cali, en el Valle del Cauca”, dijo el coronel Pablo José Blanco, comandante de la Tercera Brigada del Ejército en esta región del occidente de Colombia al diario El País.
Los homicidios se han incrementado en 25 de los 48 municipios donde los disidentes de las Farc están activos.
La Fiscalía General resaltó que lo que antes era la “línea del frente” de las Farc es hoy la mayor y más poderosa disidencia liderada por los guerrilleros alias ‘Iván Mordisco’ y ‘Gentil Duarte’. Con alrededor de 205 hombres bajo su comando, este grupo se ubica en los pueblos de Calamar, El Retorno y Miraflores en Guaviare; La Pradera en el Amazonas y Taraira en Vaupés. Desde allí están tratando de controlar grandes áreas de cultivos de coca, que de acuerdo con el Sistema Integrado de Monitoreo de Cultivos Ilícitos (SIMCI), que hace parte de la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito, ocupan 7.102 hectáreas.
Para ilustrar las complejidades de este problema, el 8 de octubre siete cultivadores de coca murieron en un enfrentamiento con la policía y el ejército en Tumaco, Nariño, en la costa pacífica colombiana. Se cree que allí, en la región circundante a este puerto estratégico, hay más de 20 pequeños grupos disidentes que intentan controlar el lucrativo comercio de coca y que la propuesta del gobierno para erradicar manualmente la coca y promover sustitución de cultivos es más complicada de lo que parece.
Hay algunos que creen que las Farc nunca van a dejar de producir y comercializar coca, a pesar de que ese es un punto clave en la agenda del acuerdo de paz.
“Lo que no puede pasar es que las Farc se conviertan en un partido político legal –y esperamos que eso pase– pero dejen atrás a una retaguardia estratégica que es narco-militar y está controlada por la disidencia”, dijo el candidato presidencial y ex vicepresidente Germán Vargas Lleras en una entrevista con Caracol Televisión el martes.
*María Paula Triviño contribuyó a la redacción de esta nota.
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