Ayhan Simsek
04 Agosto 2017•Actualizar: 04 Agosto 2017
En medio de las tensiones políticas entre Ankara y varias capitales europeas, Jean-Claude Juncker, el jefe de la Comisión Europea, insistió en la necesidad de mantener el diálogo.
"Creo que es mejor para ambas partes, para la relación mutua entre Turquía y la Unión Europea, continuar las negociaciones", dijo Juncker este jueves, en una entrevista con una emisora de radio pública alemana.
Antes de la elección general en Alemania el próximo mes, los políticos de la oposición han pedido que se terminen las negociaciones para la adhesión de Turquía a la UE, debido a las recientes tensiones políticas entre Berlín y Ankara, y por las diferencias en asuntos como el estado de derecho y los derechos humanos.
La coalición de la canciller alemana Angela Merkel, la Unión Demócrata Cristiana de Alemania (CDU, por sus siglas en alemán), también se ha opuesto con vehemencia a la adhesión de Turquía a la UE.
Sin embargo, Juncker dijo que el debate de este jueves no se enfocó en si Turquía puede ser o no un miembro pleno de la UE, ya que el país todavía no está en el punto para cumplir con los criterios políticos para su adhesión.
Juncker también rechazó las peticiones de finalizar las negociaciones de adhesión de Turquía a la UE y advirtió a los políticos sobre las potenciales consecuencias de tal decisión.
El jefe de la Comisión Europea criticó a los políticos y a los medios de comunicación por lo que señaló eran afirmaciones exageradas sobre la financiación de la UE a Turquía, algo que se convirtió en un tema en las elecciones alemanas.
"Para las negociaciones de adhesión de Turquía, se entregaron entre €3 y 4 mil millones de euros, pero sólo €189 millones fueron entregados hasta ahora", dijo, refiriéndose a los fondos planeados por la UE para los años 2014-2020, destinados a apoyar proyectos para ayudar a Turquía a adoptar las normas europeas.
La UE y Turquía comenzaron las negociaciones de adhesión en el 2005, pero las conversaciones entraron en un punto muerto debido al tema de Chipre y a la oposición de varios gobiernos de la UE a la plena adhesión de Ankara.
Las relaciones de Ankara con Alemania y otros estados miembros de la UE sufrieron nuevos contratiempos en los últimos meses, ya que los líderes turcos criticaron a sus homólogos europeos por no mostrar solidaridad con Ankara por el golpe de estado en 2016 y por apoyar a grupos hostiles en Turquía.
Las capitales europeas expresaron su preocupación por el estado de derecho y las cuestiones de derechos humanos, en medio de amplias investigaciones de las autoridades turcas con respecto a la organización terrorista FETO, que orquestó el intento de toma de poder militar en julio de 2016, que dejó 250 personas muertas y unos 2.200 lesionados.