Ana Maria Castro Castro
25 Diciembre 2017•Actualizar: 26 Diciembre 2017
El expresidente peruano Alberto Fujimori, quien paga una condena de 25 años, recibió este domingo el indulto humanitario, por parte del actual presidente de Perú, Pedro Pablo Kuczynski, luego de recibir el informe de una junta médica que recomendó su “liberación por una enfermedad progresiva, degenerativa e incurable y que las condiciones carcelarias significaban un grave riesgo para su salud e integridad”.
“El Presidente de la República, en uso de las atribuciones que le confiere la Constitución Política del Perú para tales fines ha decidido conceder el indulto humanitario al señor Alberto Fujimori Fujimori y a otras siete personas que se encuentran en similar condición siendo las 18:00 horas del 24 de diciembre del 2017”, dice una declaración oficial de la Presidencia de Perú.
El comunicado se da como respuesta a una solicitud de indulto y derecho de gracia por razones humanitarias que realizó el expresidente Fujimori, el pasado 11 de diciembre, ante el Instituto Nacional Penitenciario (INPE).
El expresidente de Perú Alberto Fujimori se encuentra en la unidad de cuidados intensivos de la Clínica Centenario de Lima, a donde llegó en la noche de este sábado con una caída de presión y arritmias. El médico del exmandatario, Alejandro Aguinaga, aseguró que Fujimori está siendo sometido a diversas pruebas, entre las que se encuentra una tomografía cerebral.
Aguinaga aseguró que la cardióloga asignada a la cárcel de Barbadillo, donde se encontraba Fujimori, ordenó el traslado del expresidente porque no se logró estabilizarlo. “No ha pasado un buen día, esa es la verdad. Ha estado en tratamiento durante todo el día”, enfatizó.
Luego de conocerse el anuncio del indulto, varios manifestantes salieron a la Plaza de San Martín, en el centro de Lima, para protestar por la decisión tomada por el presidente Kuczynski.
El exmandatario peruano Alberto Fujimori recibió una condena de 25 años de prisión en el 2009 por ser el autor mediato en las masacres de Barrios Altos (1991) y La Cantuta (1992), cometidas por el Grupo Colina, y las acciones del Ejército de ese país de cometer ejecuciones extrajudiciales, para luego justificarlas como operaciones de lucha contrasubversiva.