Dildar Baykan
03 Abril 2021•Actualizar: 05 Abril 2021
El considerable aumento en el número de inmigrantes y niños sin acompañantes que se están amontonando en la frontera sur de Estados Unidos se ha convertido en un desafío importante para la política interna de la Administración del presidente Joe Biden.
Su predecesor, Donald Trump, adoptó una política migratoria controvertida que bautizó “quédate en México”. Esta política permitió llevar a cabo los trámites de los inmigrantes en la parte mexicana de la frontera.
Así mismo, Trump intentó, por todos los medios, construir un muro a lo largo de la frontera con México, con el objetivo de impedir la migración ilegal. Durante su mandato de cuatro años, a menudo los medios se llenaban de fotografías de niños separados de sus familiares dentro de jaulas.
Una de las mayores promesas de Biden durante su campaña electoral fue revertir las políticas migratorias “despiadadas” de Trump y reemplazarlas por un sistema migratorio más aceptable, más humano. Esta postura de Biden se convirtió en la esperanza de muchos migrantes suramericanos.
Ver también: El presidente de México pidió a Biden abordar las causas de la migración
La mayoría de los inmigrantes que llegan de Suramérica y el Triángulo del Norte centroamericano quieren vivir en Estados Unidos porque escapan de la corrupción, inseguridad y pobreza que sufren en sus países.
Según datos del Departamento de Seguridad Interna de Estados Unidos, la actividad de migración ilegal en la frontera con México es la más alta en los últimos 20 años.
No obstante, la continuación de la COVID-19 y la falta de un sistema de migración con nuevas condiciones ha obligado a la Administración de Biden a suspender por el momento cualquier tipo de cambio en la práctica.
El número de menores sin acompañantes que ha llegado a la frontera este año es el mayor desde 2010. Según la CNN, más de 18.000 de estos niños se encuentran bajo la tutela de la Administración estadounidense a partir del 28 de marzo.
Las proyecciones y modelos apuntan a la llegada de unos 22.000 de estos niños más durante abril y otros 25.000 en mayo.
Por el momento, la administración rechaza a los inmigrantes adultos, pero a los niños sin acompañantes los detiene y traslada a centros para inmigrantes. Sin embargo, las condiciones de vida en estos centros son pésimas: los niños duermen en el suero y no se aplican medidas preventivas contra la COVID-19
Esta información salió a la luz por primera vez el 22 de marzo, después de que el representante a la Cámara por el estado de Texas Henry Cuellar lograse visitar uno de los centros, ya que durante la administración de Trump estaba prohibido.
Por el momento, la Administración de Biden intenta apaliar los problemas de espacio asignando bases militares, polideportivos y centros de conferencias para albergar a estos menores de edad. Aun así, son muchos los que piensan que incluso estas medidas temporales no son suficientes.
Esta política de no deportar a los menos es motivo de crítica entre algunos observadores, ya que, según estos, fomenta el tráfico de seres humanos.
*Traducido por Daniel Gallego.