Enes Kaplan
05 Septiembre 2017•Actualizar: 06 Septiembre 2017
De acuerdo con el vocero de la presidencia turca, este martes, Birmania autorizó que una agencia de asistencia humanitaria de Turquía pudiera distribuir 1.000 toneladas de suministros a los musulmanes rohinyás en el estado de Rakáin.
El vocero Ibrahim Kalin emitió un comunicado reportando que el permiso de Birmania se dio horas después de una conversación telefónica entre el presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan con la consejera de Estado Aung San Suu Kyien, en la cual Erdogan se refirió a las violaciones a los derechos humanos en Rakáin.
En la declaración se lee que “el Gobierno de Birmania le permite a los representantes de TIKA [Agencia de Cooperación y Coordinación Turca] entrar a la región en conflicto y distribuir 1.000 toneladas de ayudas en una primera fase”.
Esta decisión convierte a TIKA en la primera agencia extranjera en obtener permiso de entrar a la región desde que estalló la violencia el 25 de agosto, cuando las fuerzas militares lanzaron un operativo contra la comunidad musulmana rohinyá.
Kalin dijo que la ayuda sería distribuida por helicópteros militares debido a la incertidumbre, e inquietudes de seguridad, que aún están latentes en la región de Rakáin.
El vocero de Erdogan afirmó que los paquetes de asistencia estarán compuestos de arroz, pescado seco y ropa.
Agregó que la agencia de asistencia turca continuará suministrando ayudas que incluirán comida, ropa y medicinas con la cooperación del Gobierno.
En el comunicado Kalin también señaló que la delegación turca, en compañía del ministro de asuntos exteriores Mevlut Cavusoglu, y el director de TIKA Serdar Cam, visitarían el distrito de Cox en Bangladés, lugar en el que se han albergado miles de rohinyás en los últimos diez días.
El portavoz presidencial aseguró que Turquía planea distribuir inicialmente ayudas a 100.000 familias en coordinación con los Gobiernos de Bangladés y Birmania.
Casi 125.000 personas han huido a Bangladés
Según un reporte emitido por Naciones Unidas este martes, han registrado un total de 123.600 musulmanes que han cruzado las fronteras hacia Bangladés mientras que otras decenas de miles han sido desplazados internamente a causa de la violencia.
Rakáin, ubicada al occidente de Birmania, ha sufrido las consecuencias de las tensiones entre las poblaciones budistas y musulmanas desde que se desató la violencia en el 2012.
La restricción militar lanzada en octubre del año pasado en Maungdaw, distrito de mayoría rohinyá, llevó a la ONU a concluir que allí han existido violaciones de derechos humanos contra los rohinyás por parte de las fuerzas de seguridad, incluyendo crímenes de lesa humanidad. Considerando a los rohinyás como la minoría más perseguida en todo el mundo.
La ONU ha documentado masivas violaciones grupales, asesinatos (incluyendo a bebés y niños), palizas brutales y desapariciones. Los representantes rohinyás dijeron que alrededor de 400 personas perdieron la vida durante las represiones violentas en octubre del año pasado.
En las últimas semanas, el Gobierno ha reforzado sus tropas militares en el área de Maungdaw, y el Ejército de Salvación Rohinyá de Arakan (ARSA) reivindicó su participación en los ataques en los que, según el Gobierno, murieron docenas de personas.
El ARSA dijo que los ataques se realizaron en respuesta a las redadas, asesinatos y saqueos por parte de los militares.