17 Octubre 2017•Actualizar: 18 Octubre 2017
El líder multimillonario del principal partido euroescéptico de la República Checa es el foco de atención antes de las elecciones generales del próximo fin de semana.
Andrej Babis, de 63 años y líder del partido ANO, desafía a los socialdemócratas salientes del primer ministro Bohuslav Sobotka.
Las encuestas de opinión sugieren que Babis, que solo ingresó a la política en 2011, probablemente vea a ANO convertirse en el partido más grande, para ubicarse en las 200 sillas de Cámara de Diputados de ese país.
Sin embargo, hacer un acuerdo de coalición puede resultar complicado, ya que Babis está bajo investigación criminal por cargos de fraude relacionados con los subsidios de la UE.
Su tiempo como ministro de Finanzas llegó a un abrupto final a principios de este año, cuando Sobotka lo reemplazó por Ivan Pilny, en medio de acusaciones de irregularidades financieras.
Babis ha rechazado las acusaciones, pero otros líderes del partido ya se han mostrado reticentes a participar en la contienda electoral con alguien que enfrenta una investigación policial.
Los votantes irán a las urnas este viernes y sábado para elegir entre 31 partidos, en un concurso de representación proporcional con lista abierta en alrededor de 14 circunscripciones.
La participación en 2013 fue de poco más del 59 %, con aproximadamente cinco millones de votantes, según la Oficina de Estadísticas Checas.
Es probable que otra coalición del Gobierno tenga mezclas entre socialdemócratas, ANO y demócratas cristianos, mientras que los comunistas parecen ser el mayor partido de la oposición, junto con una serie de partidos más pequeños que pueden superar el umbral electoral del 5 %.
La economía domina la campaña
Este año será el primero en el que las campañas tendrán un tope de gastos: EUR 3,3 millones (USD 3.8 millones) y el tema económico ha dominado las campañas, centrándose en los salarios de los checos.
Desde el punto de vista económico, el país está funcionando bien y los datos de Eurostat que se publicaron en septiembre muestran el crecimiento del segundo trimestre de 2017 en República Checa (2,5%) como uno de los más altos de la zona euro, junto con el de Suecia, Rumania y Países Bajos.
También tiene el desempleo más bajo de la zona, y aunque está obligado por el Tratado de Adhesión de 2003 a asumir la moneda única, la mayoría de los checos sigue oponiéndose al euro.
Pese a este panorama, sus relaciones con Europa permanecen tambaleantes. República Checa ha sido uno de los varios miembros de la UE que han luchado contra los movimientos para acoger a miles de solicitantes de asilo, especialmente después de la crisis de refugiados de 2015.
Junto con Hungría, Polonia y Eslovaquia, los checos se han resistido a la división de la carga de migrantes establecida por la UE y se han opuesto particularmente a la política de puertas abiertas de la líder alemana Angela Merkel.
El mes pasado, los informes mostraron que desde que se inició el plan de la UE para reubicar a los solicitantes de asilo en todos los Estados miembros, Hungría y Polonia no habían aceptado un solo solicitante de asilo, mientras que República Checa reubicó a solo 12 refugiados y Eslovaquia recibió a 16.
En julio, República Checa, además de Hungría y Polonia, fue amenazada por la Comisión Europea con demandas legales si no implementaba las medidas de reubicación de inmigrantes de la UE.
*María Paula Triviño contribuyó a la redacción de esta nota.