Selma Kasap
31 Agosto 2017•Actualizar: 01 Septiembre 2017
El presidente turco Recep Tayyip Erdogan emitió este jueves un mensaje de esperanza previo al Eid al-Adha (celebración del sacrificio), afirmando que la nación turca nunca cederá ante la amenaza del terrorismo.
En su mensaje, que se dio en medio de la víspera del festival musulmán, Erdogan mencionó las victorias históricas de Turquía: El triunfo en Malazgirt en 1071 y el de la batalla de Dumlupinar en 1922, cuyos aniversarios se celebran días antes del Eid al-Adha.
La batalla de Malazgirt, también conocida como la batalla de Manzikert, tuvo lugar el 26 de agosto del año 1071 cuando los turcos selyúcidas guiados por el sultán Alparslan derrotaron las tropas bizantinas y dieron paso a la dominación turca en Anatolia.
La batalla de Dumlupinar, que terminó el 30 de agosto de 1922 en Afyonkarahisar, también conmemora el triunfo de la armada turca sobre las fuerzas invasoras griegas.
“También vemos el 16 de julio de 2016 [el golpe fallido] como un anillo más en la cadena de victorias de nuestra gente”.
La Organización Terrorista de Fetullah (FETO), y su líder Fetullah Gulen, son responsables de haber organizado el fallido golpe de Estado, el 15 de julio del 2016 dejando 250 muertos y otros 2.200 heridos.
“Sabemos que nuestra nación nunca cederá ante organizaciones terroristas ni elementos oscuros que las usan [a las organizaciones] como peones”, dijo el presidente.
“Procederemos firmemente en el camino hasta llevar a nuestro país por encima del nivel de la civilización contemporánea con nuestra democracia, economía y política exterior”.
Expresando sus deseos de que Eid al-Adha brinde bondad a la humanidad y al mundo islámico, el presidente hizo un llamado a orar por la gente que sufre en el mundo, particularmente, por los musulmanes rohinyás.
Los ataques mortales en el estado de Rakáin, en Birmania, estallaron el 25 de agosto, cuando las fuerzas militares lanzaron un operativo contra la comunidad musulmana de Rohinyá, desatando un nuevo flujo de refugiados desplazados hacia la zona vecina de Bangladés a pesar del acceso restringido en la frontera.
Después se emitieron reportes mediáticos, diciendo que las autoridades militares hicieron uso de una fuerza desproporcional y desplazaron miles de aldeanos musulmanes rohinyás, destruyendo hogares con morteros y pistolas.