Sinan Ozmus; Ercan Canbolat
02 Septiembre 2017•Actualizar: 02 Septiembre 2017
Mevlut Cavusoglu, ministro turco de Relaciones Exteriores, llamó a Bangladés el viernes para solicitarle abrir sus puertas a los musulmanes rohinyás que huyen de la violencia en el estado occidental de Rakáin, en Birmania.
El ministro aseguró que le pidió a Bangladés abrir sus puertas para que los rohinyás huyeran de Birmania y que Turquía pagaría los gastos.
“También movilizamos a la Organización de Cooperación Islámica, celebraremos una cumbre sobre Arakan (estado de Rakáin) este año, necesitamos encontrar una solución decisiva a este problema”, añadió Cavusoglu.
Dijo que ningún otro país musulmán, aparte de Turquía, está mostrando sensibilidad por las masacres que suceden en el estado de Rakáin.
Cavusoglu también sostuvo una conversación el viernes con el ex secretario general de la ONU y jefe de la Comisión Asesora sobre el estado de Rakáin, Kofi Annan, según fuentes diplomáticas que hablaron bajo condición de anonimato debido a la restricción para hablar con los medios de comunicación.
La violencia estalló en el estado de Rakáin en Birmania el 25 de agosto, cuando las fuerzas de seguridad del país lanzaron una operación contra la comunidad musulmana rohinyá. Esto provocó una nueva afluencia de refugiados hacia Bangladés, aunque el país cerró su frontera a los refugiados.
Los medios de comunicación dijeron que las fuerzas de seguridad de Birmania utilizaron fuerza desproporcionada, desplazando a miles de aldeanos rohinyás y destruyendo sus casas con morteros y ametralladoras.
La región ha visto una tensión entre sus poblaciones budistas y musulmanas desde que estalló la violencia comunal en 2012.
Una represión de seguridad lanzada el pasado mes de octubre en Maungdaw, donde los rohinyás constituyen la mayoría, condujo a un informe de la ONU sobre violaciones de derechos humanos por parte de las fuerzas de seguridad que indicaban crímenes contra la humanidad.
La ONU documentó la violación en masa de pandillas, asesinatos –incluidos bebés y niños pequeños–, golpizas brutales y desapariciones. Los representantes rohinyás han dicho que aproximadamente 400 personas han sido asesinadas durante la represión.